vineri, 29 octombrie 2010

Duele


Duele. Es doloroso el sentimiento de estar lejos de tí. Duele hasta llorar.
Duele. Es dolorosa mi cama vacia, sin tu cuerpo caliente a mi lado, sin una mano tuya en mi cadera izquierda y la otra debajo de mi cabeza - que es tán estúpida algúnas veces, porque piensa al lugar del corazón-, sin tus labios en me cuello embejecido por el tiempo.
Duele. Es dolorosa mi alma vacia y mi cuerpo desnudado de tí.
Duele. Es dolorosa mi voz sin tus oídos que lo escuchen.  
Duele. Es dolorosa mi mirada sin tus ojos y tu cara delante de ella.
Duele. Es doloroso el bolígrafo con el que estoy escribiendo ahora. 
Duele. Es dolorosa mi mano que va sola por la calle, sin tomar la tuya.
Duele. Es doloroso el amor que te llevo. Y  hecharte de menos.
Duele. Es doloroso el sentimiento de estar lejos de tí. Duele hasta llorar. Duele.

joi, 28 octombrie 2010

Quisiera

¿Sabes? Quisiera poder dejarte ir, quisiera no mirar detrás cada vez que te vas de mi lado, para leer tu mirada y ver si te vas contento o no. Quisiera no depender tanto de tí. Me gustaría no llamarte cada vez que me pasa algo, me siento mal y me quiero huir de aquí. Quisiera no amarte, no querer casarme contigo, no soñar a un futuro contigo, no imaginarme cómo sería nuestra vida juntos, en la universidad. 
¿Sabes? Quisiera poder dejarte ir. Y todo hubiera sido más fácil si no me hubieras querido tanto... 

marți, 26 octombrie 2010

Te hecho de menos

Pasé mucho tiempo sin verte. Creía que ya no existes para mí y que nunca lo habías hecho. Sí, es verdad, sabía que me queriste, que cinco años de tu vida has pensado en mí y que siempre esperaste volver a verme algún día. Y así fué. Te enamoraste de nuevo, regresaste a mí, te di tu primer beso, me burlé de tí y te dejé ir, sin importarme dónde, sin mirar atrás. 

Te esperaba. Te hacercaste a mí, me diste un abrazo, me tomaste la mano y me dijiste: "¡Vámonos!". Me abriste la puerta de tu casa y la de tu cuarto. La engañaste por primera vez en un año - ¡conmigo! - y me diste tu amor  por ella, por una sola noche.
- ¿Te casarías conmigo? te pregunté.
- No. 
- ¿Porqué? 
- Me cambiaste. Ya no soy lo mismo de hace unos años. Te burlaste de mí y me destruiste el corazón. Y con él, todo  el amor que podía darte. Mataste todo. Sólo hay el deseo de tomar ahora lo que tenía que ser mío hace dos años, aprecio y amistad. Nada más, niña...
- ¿Porqué me besaste?
- Por que me lo pediste y me gusta hacer las mujeres sentirse bien. Y si los puedo ayudar, ¿porqué no?
- Así que no soy nada más que una otra mujer en tu cama...
No lo pude soportar - así que me fuí. Me lastimaste, sí, pero tenías razón. Todo hubiera sido muy distinto ahora, si me hubiera dado cuenta de lo importante que éras para mí. Lamento que tu rechazo fué lo que me habrió los ojos. Pero demasiado tarde.

Hoy, después de 54 días desde que cerré la puerta de tu casa, me hablaste y me dijiste que ya no estás con ella hace un mes y medio. Yo te dije lo mismo con respeto a mi relación. Me dí cuenta que ahún hay algo entre nosotros. Dame tu mano, amor, que tanto te hecho de menos...

duminică, 24 octombrie 2010

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Me busco, me busco, me busco. Es en vano! En va-no... Me dejé en rincones de corazónes, de calles, de almas y de edificios. Y de allá me agaró el viento del otoño y me dejó quien sabe dónde.

Me busco, me busco, me busco... Y no encuentro nada de lo que fui hace unos días, unos meses, un año o dos. Se fué la ambición, la confianza, la voluntad, el corazón. ¿Puedo hacer un transplante? Quisas me regalan otra mejor... Quizás. Se fué todo. Hasta la sonrisa que hizo feliz un mundo entero...

Me busco, me busco, me busco... Y no encuentro más que una sombra, una forma sin fondo, un dibujo quedado sin color. El niño no me gustó; preferió dar la página.

Ni siquiera cojo ojas secas este otoño, para mi colección. Y ni siquiera tengo la antigua colección. Las regalé a todas... He dado de mi amargura a todos. Por lo menos con esto se van a quedar cuando piensan - por absurdo - en mi: con un gusto amargo. Ni siquiera no estoy diario enfrente de una pantalla, escribiendo historias de amor, de odio, de mí, de tí, de él, de ella. Mis musas se han aogado y no pueden salir.

Hasta Ellos me olvidaron. Me miran y se sienten tán bien, por comparación, que prefieren hacerlo a Narcis. Se los fué hasta el egoísmo nacido del deseo de sentirse mejor tratando de poner una sonrisa. Todos prefieren callarse y esperar que cuando llegará su momento de hablar, yo los voy a recibir con la misma ternura de siempre. Y voy a reír. Y me voy a comportar como si nada hubiera pasado. Como si ellos no hubieran tomado tantos pedasitos de mí - y no quieren devolvermelas. Ni siquiera echan la culpa al viento. ¡Pobrecito! Solamente disimulan - dicen que nunca las tuvieron.

Me busco, me busco, me busco. Esperando encontrarme algún día. En un rincón de corazón, de calle, de alma, de edificio.